
Esta partera del nuevo feminismo indígena ha sacrificado el modelo tradicional que hace a las mujeres indígenas valiosas entre sus pares. No tiene hijos. No está casada. “Yo me declaro siempre soltera. Tuve relaciones de varios años que concluyeron o me concluyeron. En una relación fue porque él me decía: ‘Me da miedo tu ideología, lo que piensas, me gustaría que renunciaras a todo, te quedaras sin viajar, te dedicaras a mí y a tus hijos’. Pero le dije: ‘Esa mujer que quieres no es Martha. Yo no puedo renunciar a mi proyecto de vida y si renunciara, me moriría’.” El novio la dejó. “Ésos son los costos.” Lo tiene asumido.
En proyectos no para. “Queremos formar a promotoras de la no violencia y no discriminación, lograr la participación de jóvenes, la articulación de parteras para que sepan de derechos humanos y cambien su idea de que la mujer nació para parir y vivir con un hombre, la promoción entre hombres de la no-violencia y la valoración de la mujer, lograr que ellas asuman cargos públicos y no sólo las mayordomías (en las que les dan más trabajo y repiten la estructura de la casa), que cuando estén en cargos públicos no sea como suplentes, que sus programas no sean asistencialistas…”
—Por Marcela Turati
